lunes, 6 de junio de 2016

Hannah Arendt



Hannah Arendt, nacida Johanna Arendt (Linden-Limmer, 14 de octubre de 1906-Nueva York, 4 de diciembre de 1975), fue una filósofa política alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense, de origen judío, y una de las más influyentes del siglo XX.1
La privación de derechos y persecución en Alemania de personas de origen judío a partir de 1933, así como su breve encarcelamiento ese mismo año, contribuyeron a que decidiera emigrar. El régimen nacionalsocialista le retiró la nacionalidad en 1937, por lo que fue apátrida hasta que consiguió la nacionalidad estadounidense en 1951.

Trabajó, entre otras cosas, como periodista y maestra de escuela superior y publicó obras importantes sobre filosofía política; sin embargo, rechazaba ser clasificada como «filósofa» y también se distanciaba del término «filosofía política»; prefería que sus publicaciones fueran clasificadas dentro de la «teoría política». Arendt defendía un concepto de «pluralismo» en el ámbito político. Gracias al pluralismo, se generaría el potencial de una libertad e igualdad políticas entre las personas. Importante es la perspectiva de la inclusión del Otro. En acuerdos políticos, convenios y leyes deben trabajar a niveles prácticos personas adecuadas y dispuestas. Como fruto de estos pensamientos, Arendt se situaba de forma crítica frente a la democracia representativa y prefería un sistema de consejos o formas de democracia directa.

A menudo, continúa siendo estudiada como filósofa, en gran parte debido a sus discusiones críticas de filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, Immanuel Kant, Martin Heidegger y Karl Jaspers, además de representantes importantes de la filosofía política moderna como Maquiavelo y Montesquieu. Precisamente gracias a su pensamiento independiente, la teoría del totalitarismo (Theorie der totalen Herrschaft), sus trabajos sobre filosofía existencial y su reivindicación de la discusión política libre tiene Arendt un papel central en los debates contemporáneos.


Como fuentes de sus disquisiciones Arendt emplea, además de documentos filosóficos, políticos e históricos, biografías y obras literarias. Estos textos son interpretados de forma literal y confrontados con el pensamiento de Arendt. Su sistema de análisis —parcialmente influido por Heidegger— la convierte en una pensadora original situada entre diferentes campos de conocimiento y especialidades universitarias. Su devenir personal y el de su pensamiento muestran un importante grado de coincidencia.

Adjunto la fuente al articulo de wikipedia. Muy bién escrito y lo considero de utilidad. 

Consultar artículo de Ana Arendt en mi Blog 

Un fragmento sobre la violencia. Un texto de Hannah Arendt

Consultar otro escrito de Ana Arendt en mi Blog  

La crísis de la cultura.

Renta Básica: diálogo con Yanis Varoufakis y Noam Chomsky




Yanis Varoufakis:

Bien, la revolución tecnológica que se está produciendo nos amenaza con un fenómeno único. Hasta ahora, siempre que hemos tenido innovaciones tecnológicas se destruían muchos empleos, pero estas creaban más puestos de trabajo de lo que destruían. Este es el proceso “schumpeteriano”.
Es un proceso que en conjunto tenía ganadores netos, aunque hubiera muchos perdedores. Hoy estamos en la primera coyuntura desde el siglo XVIII en la que hay muchas probabilidades de que la innovación tecnológica destruya muchos más puestos de trabajo asalariado de los que creará. Lo cual creo que nos va a llevar a un dilema de envergadura. Habrá una encrucijada y tendremos que escoger. Y tendremos que escoger, política y democráticamente, entre un mundo en el que la concentración de la propiedad en los nuevos medios de producción va a conducir a un capitalismo estancado con intensa desigualdad, y con ingentes ingresos para un porcentaje decreciente, cada vez menor de la población, que vive detrás de muros, vallas, vallas electrificadas en comunidades con vigilancia privada. Y el resto, en un pozo negro de volatilidad, incertidumbre y miseria social.

Formulémoslo en términos de ciencia ficción. Se trata de una parábola que resulta bastante instructiva y yo la utilizo a menudo.

Estamos yendo hacia un mundo de ciencia-ficción que dejarás de ser ficción. Pero recordemos que la ciencia-ficción tiene dos posibilidades.

Una es una sociedad del tipo de Star Trek, en la que somos todos iguales y todos nos beneficiamos de la tecnología. No tenemos que trabajar. Hay un agujero en la pared, te llegas hasta él, sacas lo que necesitas, nadie resulta explotado, nadie tiene que trabajar por ello, las máquinas lo hacen todo por ti.

De modo que la maquinaria hace de servidora de la humanidad. Y así podemos dedicarnos a explorar el Universo, podemos mantener discusiones filosóficas acerca del significado de la vida, lo cual es maravilloso, ¿verdad? Es una buena hipótesis.

Pero luego tenemos también Matrix, en donde los artefactos que hemos creado nos esclavizan. Y quedamos entonces atrapados en una ilusión de libertad, en lugar de su realidad. Sea que vayamos a tener algo parecido a Star Trek o a Matrix como resultado de la innovación tecnológica, es resultado de la política. Y si no es democrática, sera un mundo como el de Matrix.
O bien seguimos otro rumbo, yendo en dirección postcapitalista, y desde luego postsocialdemócrata.

La socialdemocracia se basaba en la idea de que la clase trabajadora se dota de seguridad por medio de la fiscalidad y las aportaciones a un seguro nacional. Recordemos las reformas posteriores a 1945 del gobierno de Attlee. Pero si disminuye el trabajo asalariado, la democracia debe generar un nuevo modelo, con el fin de sobrevivir, en el que se redistribuya la propiedad de los medios de producción – por usar un viejo término marxista-, o por lo menos se redistribuya la demanda de ingresos de los medios de producción de tal modo que se garantice objetivamente la libertad.

La libertad no se manifiesta sólo en decir que sí a una oferta, porque a la mafia se le da muy bien hacer ofertas de las que no puedes rechazar. La libertad se manifiesta cuando se puede decir que no, y sobrevivir, no obstante, y prosperar con todo. Y en ese caso, si dices que sí, entonces se trata de una elección verdaderamente libre. Pero para ello se requiere una renta básica, que es esencial para las opciones exteriores que apuntalan la libertad.

De modo que la pregunta es: ¿consideramos a nuestra comunidad como familia ampliada de la humanidad o no? Esto se puede alcanzar por medio del Estado o darse a través de un nuevo mercado social, en el que, por ejemplo, todos tengamos capital que heredar. No sólo de nacimiento, o gracias a un progenitor que tenga propiedad de medios de producción, sino porque sencillamente le dote de capital la sociedad, y ese capital se utilice de tal modo que a todos se nos garantice lo que se le garantiza a Paris Hilton, a saber, un fondo fiduciario que le permita, haga las tonterías que haga con su vida, llevar una buena vida.

No digo que debamos ser todos como Paris Hilton, pero creo que todo niño que nazca debería tener  un mínimo fondo fiduciario, que permita que un niño viva con libertad, con dignidad y hacer luego lo que pueda con su talento si necesita más.

No se puede pedir a un país pobre, a un país en una gran depresión como Grecia que proporcione una renta mínima garantizada cuando no puede siquiera proporcionar medicamentos a los pacientes de cáncer. Un país rico como Suiza dispone de una gran oportunidad para intentar este maravilloso experimento.

Zain Raza:
En Alemania hay muchas organizaciones de base que se están centrando en una renta básica por la que los ciudadanos reciben una suma incondicional que cubre los gastos básicos de alquiler, alimentos y electricidad, etc. ¿Podría hacernos una valoración de este concepto de renta básica garantizada?



Noam Chomsky:
Renta básica garantizada…en Alemania y en otros lugares….La verdad es que se trata de un concepto interesante. Proviene en principio de la derecha. Lo propuso Milton Friedman, por ejemplo.

Desde su punto de vista, formaba parte del empeño destinado a socavar las medidas del Estado del Bienestar. Pero no tiene por qué tener un componente reaccionario. Se puede interpretar como algo progresista, que la gente tiene derechos. De hecho, si se lee la Declaración de Derechos Humanos de 1948, y se echa un vistazo al artículo 25, afirma que toda persona tiene derecho a una adecuada alimentación, nutrición, salud, empleo, seguridad y demás. Son esos los derechos mínimos y cualquier sociedad tendría que garantizarlos. Y bien, una forma de garantizarlos podría ser la de una forma socialmente aceptable de renta básica. De hecho, en cierta medida eso es lo que los llamados Estados del Bienestar tratan de suministrar en cierto modo. Así que, sin duda, es algo que se podría proponer. Quiero decir, no creo que baste, pero está bien como forma a corto plazo de aliviar problemas de consideración. Y hay elementos en diversas sociedades que proporcionan cosas de este tipo.

Autores: Yanis Varoufakis, Noam Chomsky, Zain Raza

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/renta-basica-garantizada-dialogo-con-yanis-varoufakis-y-noam-chomsky

domingo, 5 de junio de 2016

Lecciones del 18 de Brumario



Lecciones del 18 de Brumario



El golpe de Estado del 18 de brumario del siglo XVIII en Francia hace referencia al golpe de Estado dado en esa fecha del calendario republicano francés, correspondiente al 9 de noviembre de 1799 gregoriano, que acabó con el Directorio, última forma de gobierno de la Revolución francesa, e inició el Consulado con Napoleón Bonaparte como líder.





Caricatura de James Gillray que representa el golpe de Napoleón.

Historia
El día 18 de brumario del siglo XVIII, su fecha exacta fue 9 de noviembre de 1799 por parte de Napoleón Bonaparte, retornado desde la campaña de Egipto, y aprovechando la debilidad política del Directorio Ejecutivo gobernante en Francia, dio un sorprendente golpe de Estado contando con el apoyo popular y del ejército (sabedores de sus hazañas y capacidades en las diferentes campañas de las Guerras Revolucionarias Francesas), junto a algunos ideólogos de la Revolución como Sieyès.

Ese día fue convocado con carácter de urgencia el Consejo de Ancianos para tratar una presunta conspiración de los jacobinos contra el gobierno. El Consejo tomó el acuerdo de trasladarse a Saint-Cloud por motivos de seguridad, pero al día siguiente Napoleón secuestró a la Asamblea con el apoyo del ejército. 


Aprovechando las intrigas y la división de competencias entre los aparatos legislativos y ejecutivos del Estado, y recurriendo por supuesto a la coacción personal, consiguió que los diputados franceses nombraran Cónsules provisionales a Sieyès, Roger Ducos y a él mismo, creando lo que se conoció como el triunvirato.

De forma inmediata se preparó la reforma constitucional. Se tomaron medidas para asegurar el orden social en el país, acompañando las medidas económicas con el destierro de los jacobinos, al tiempo que Bonaparte aumentaba su popularidad gracias a estas medidas y a sus continuas apariciones públicas, ejerciendo el papel de salvador de la patria. A pesar de que la República contaba en teoría con tres cónsules, sólo Napoleón llegó a ejercerlo, merced a un truco legal consistente en iniciar el gobierno de los cónsules por orden alfabético (Bonaparte-Ducos-Sieyès).

Este golpe de Estado, que en principio pretendía acabar con la corrupción del anterior gobierno y favorecer los intereses de la nueva burguesía republicana le condujo a ocupar el título de Emperador de Francia el 2 de diciembre de 1804.
 

Durante mucho tiempo, se ha relacionado esta fecha (18 de brumario) con el concepto de golpe de Estado, tanto que en 1851, Karl Marx publicó su obra titulada El 18 Brumario de Luis Bonaparte, relacionando el momento histórico con el concepto de cesarismo (véase también Julio César), aunque considerando Marx que dicho concepto no es aplicable a la realidad de su tiempo, debido al diferente carácter de las clases en pugna en comparación con las existentes durante el momento de Julio César.

El 18 de Brumario de Luis Bonaparte.

Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte

Adriano Codato: Gramsciana:
http://www.gramscimania.info.ve/2009/09/notas-sobre-el-18-brumario-de-marx-y-la.html

...En la actualidad, la importancia y el provecho de la lectura de este texto residen, a mi criterio, en tres aspectos complementarios y que implican tres áreas diferentes:

En primer lugar, para la ciencia política contemporánea.
Cuando se inventaría la lista de temas presentes o sólo sugeridos en El 18 Brumario – desde el más general: el de la relación entre la política y la sociedad, hasta los más específicos: la representación política (sean sus aspectos simbólicos, sean sus aspectos efectivos): el ascenso de la burocracia, el pretorianismo político; las motivaciones no-económicas de la acción; la evolución/transformación de un régimen político, etcétera – resalta que la “agenda de investigación” dominante de la disciplina, o simplemente ignora las reflexiones complejas sobre esos problemas y las soluciones propias de esos problemas, o dialoga con una versión del “marxismo” del todo extraña a la sofisticación y sutileza (pero también a las ambigüedades y a las complejidades) de las ideas de Marx y Engels sobre la política.

La dificultad más sintomática de ese olvido sistemático se refleja en los estudios de las “instituciones” y, más exactamente, en su entronización como una variable explicativa por excelencia, lo que ha conducido a una indiferencia creciente por la dimensión social de la vida social, por más paradojal que eso pueda ser. En vista de eso, algunos homenajes al libro y al autor (cuando los hay) permanecen puramente rituales y protocolares; y la frase “Es bajo el segundo Bonaparte cuando el Estado parece haber adquirido una completa autonomía de la sociedad [...]. Y sin embargo, el poder del Estado no flota en el aire. Bonaparte representa a una clase [...]”, es sólo una frase que evoca el estilo exuberante del libro – y no un principio explicativo que recuerda la utilidad del análisis social de la política y el análisis político de la sociedad.

Se trata finalmente, según la versión corriente, de un “clásico” listo para ser olvidado. Esa actitud es simétrica a aquella “relación tradicionalista con la tradición”, como la designa Pierre Bourdieu y reprobada arriba por Bobbio, justamente porque asume inconscientemente un axioma – el papel de las “instituciones” – para convertirlo en presupuesto cuya verdad es demasiado obvia para ser olvidada, y demasiado exacta para ser demostrada.

En segundo lugar, el libro mantiene aún su interés para el análisis de la política contemporánea.
La persistencia, en la actualidad, de ciertos problemas que una lectura menos académica de El 18 Brumario permite ver – sobre todo cuando se considera (para hablar en el lenguaje ideológico corriente) la “espectacularización” de la política (y su traducción “mediática”), la crisis de las formas tradicionales de representación de los intereses políticos (la forma “partido”) o la anteposición de la dimensión nacional de la decisión política (la “crisis” del Estado nacional) – no autoriza, es cierto, a tomarlo por un vademécum del comentarista político. Pero tampoco descarta el interés y la introducción del análisis materialista de la vida política, punto que constituye precisamente, de acuerdo con Engels, el leitmotiv del texto. La comparación que el propio Marx hace de su explicación del golpe del 2 de diciembre con las dos interpretaciones rivales (de Víctor Hugo, Napoleón, le petit y de P.-J. Proudhon, Coup d´Etat) es una buena medida de lo que se quiere decir.

La pretensión de descartar el golpe de Estado del dominio subjetivo y voluntarista de un individuo, pretendidamente dotado de “un poder personal de iniciativa sin paralelo en la historia universal”, y explicar ese evento (el golpe) a la luz de un proceso (una lucha de clases), no es una operación trivial. Exige al menos la separación de lo coyuntural de aquello que es estructural; exige poner atención entre lo que es evidente y lo que es disimulado; exige también percibir la diferencia entre lo que es sólo discurso y aquello que es práctica efectiva. Así, la consideración de algunos problemas contemporáneos – el poder (o la ausencia de poder) del Estado; los intereses “egoístas” de la burocracia; las “voluntades” de los electores; la “lógica propia” de los partidos, de los políticos y, en fin, del universo político – podría ser hecha de modo menos simplificado si se atuviese a las causas reales y no a sus efectos aparentes.

Sin embargo, el método empleado en El 18 Brumario obliga igualmente al analista contemporáneo a reconocer la influencia de lo circunstancial sobre aquello que es permanente, de las justificaciones (ideológicas) sobre los intereses (económicos), de las representaciones imaginarias sobre el “mundo profano”. ¿No es precisamente con esa idea – la eficacia simbólica de lo político – que comienza el libro?

Cuando los hombres “se disponen precisamente a revolucionarse y a revolucionar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”. Y en ese aspecto no necesitamos ir tan lejos: el “18 Brumario” del título señala, irónicamente, esa proyección de lo nuevo en lo viejo. La fecha alusiva escogida por Marx, a partir de la sugerencia de Engels, se refiere al 9 de noviembre de 1799 en el calendario revolucionario francés y marca el día en que Napoleón Bonaparte (el tío) se convirtió en emperador gracias también a un golpe de Estado.

Un comentario adicional: frecuentemente en los famosos “análisis de coyuntura”, se apela más al carácter alegórico del lenguaje empleado por Marx (la serie infinita de metáforas, metonimias, sinécdoques) que al sentido preciso de ciertas nociones o ideas, forjadas para comprender un proceso político concreto, que posee el discurso marxiano. Una variante de ese procedimiento formalista es tomar las analogías entre situaciones (el régimen “bonapartista” y el régimen “militar”, por ejemplo) por explicaciones completas.

Por último, el libro mantiene su interés en la teoría política marxista, clásica y contemporánea.
El 18 Brumario Luis Bonaparte es el retrato de una situación histórica única –los conflictos de la II República en Francia entre 1848 y 1851- por medio de la exposición sistemática de un “conjunto innumerable de fuerzas que se entrecruzan” para producir un resultado concreto: el golpe del 2 de diciembre. Sin embargo, la exposición de esa dinámica política peculiar no es solamente descripción; quiere expresar relaciones significativas entre los acontecimientos políticos, ideológicos, sociales y las condiciones económicas en general. Del mismo modo, al determinar la génesis de la “dictadura de Bonaparte” (18 Br., p. 524), Marx termina por indicar no sólo cuáles son las instituciones que constituyen ese régimen político en particular (las “idées napoléniennes”), sino también el modo de funcionamiento del propio Estado capitalista: una “máquina […] consolidada” y aparentemente opuesta a la “sociedad civil” (18 Br., (18 Br., p. 535 p. 532).

Todavía, las múltiples dimensiones teóricas de la obra sugieren que sería superfluo simplemente ejercitar un comentario erudito sobre la política europea del siglo XIX para encontrar factualmente, frente al “caso francés”, dónde Marx acertó, y dónde erró.

Un camino más productivo, ya recorrido por varios autores, enfatizó que la lectura del libro permitiría al marxismo avanzar en muchas direcciones nuevas: en el desarrollo de una teoría del Estado capitalista (contraria al “instrumentalismo”); en la reformulación de una teoría de la ideología y de las superestructuras culturales en general (contraria al “mecanicismo”); en la comprensión del problema de las clases sociales (contraria al “economicismo”), etcétera.

La interpretación de J. Maguire, por ejemplo, estableció que sería un error afirmar que, para Marx, todas las motivaciones de la acción política son exclusivamente “económicas”; la de N. Poulantzas indicó que habría ciertas nociones políticas (“conceptos en estado práctico”) presentes en El 18 Brumário de Luis Bonaparte indispensables para formular (y no simplemente extraer) una teoría marxista del Estado capitalista; la lectura de R. Miliband a propósito del fenómeno del “bonapartismo” profundizó la comprensión de los regímenes dictatoriales. Y así sucesivamente.
Hay aún una otra posibilidad de explorar el libro

¿Por qué no llevar el texto hacia su propia tradición? Es posible que un programa de investigación útil pueda, además de comprender la obra en sí misma (que implica tomar El 18 Brumario de Marx en cuanto texto), o extraer del libro un tipo especifico de análisis político, referente a la coyuntura histórica francesa de la primera mitad del siglo XIX, con miras a la centralidad de la “lucha de clases” como categoría fundante del análisis (que implica tomar El 18 Brumario en su contexto), acompañar, en el libro, la reflexión marxiana sobre la totalidad social, tratando concretamente de la relación entre los niveles constitutivos del modo de producción capitalista, i.e., la relación base-superestructura, para, a partir de ahí, comprender la “teoría” de Marx (que implica tomar El 18 Brumario, finalmente, en cuanto pretexto).

Ese procedimiento permite que se aprehenda el proceso de elaboración conceptual marxiano de los acontecimientos históricos, pero también y principalmente ciertos principios que, desde un punto de vista materialista, tornaron inteligibles los procesos políticos bajo el modo de producción capitalista.

Notas
Profesor de Ciencia Política en la Universidad Federal de Paraná (Brasil), coordinador del Núcleo de Pesquisa en Sociología Política Brasileña y Editor-jefe de la Revista de Sociología y Política (http://www.scielo.br/rsocp).

Norberto Bobbio, “Existe uma doutrina marxista do Estado?”. In: Norberto Bobbio et al., O marxismo e o Estado. Rio de Janeiro, Graal, 1979. Las citas son de las p. 22, 27 y 31, respectivamente.

La expresión, literal, es de Friedrich Engels. Cf. el “Prefácio de Friedrich Engels à terceira edição alemã de 1885”. In: Karl Marx, O 18 de Brumário de Louis Bonaparte.


Lisboa/Moscou, “Avante!”/Progresso, 1982, p. 415.
Isaiah Berlin, Karl Marx. Madri, Alianza Editorial, 1988, p. 192.
Claude Lévi-Strauss, Tristes Tropiques. Paris, Plon, 1996, p. 60.

Cf. Maximilien Rubel, “Notice” [sur Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte]. In: Karl Marx, Œuvres. Paris, Gallimard, 1994. Vol. IV, Tomo I: Politique. Bibliothèque de La Pléiade, p. 1359-1360.
Cf. Claude Lefort, “Releitura do Manifesto Comunista”. In: __. Pensando o político: ensaios sobre democracia, revolução e liberdade. Rio de Janeiro, Paz e Terra, 1991.
Cf. Sandy Petrey, “The Reality of Representation: Between Marx and Balzac”. Critical Inquiry, v. 14, n. 3, Spring 1988, p. 448-468.

La influencia del segundo sobre el primero, notoriamente en los análisis acerca del fenómeno burocrático francés, también fue enfatizada por Marco F. Diani, Bureaucratie, ou la republique prêtre. Marx, Balzac and the Bureaucratic Revolution. Conference Paper, International Sociological Association (ISA), 1990.

Frank Bovenkerk, “The Rehabilitation of the Rabble: How and why Marx and Engels Wrongly Depicted the Lumpenproletariat as a Reactionary Force”. The Netherlands Journal of Sociology, v. 20, n. 1, Apr. 1984, p. 13-41. El tema fue retomado recientemente, en una perspectiva diferente, por Nicholas Thoburn, “Difference in Marx: The Lumpenproletariat and the Proletarian Unnamable”. Economy and Society, v. 31, n. 3, Aug. 2002, p. 434-460.

Cf. Margaret A. Rose, “The Holy Cloak of Criticism: Structuralism and Marx's Eighteenth Brumaire”. Thesis Eleven, v. 2, 1981, p. 79-97. Un análisis interesante de los análisis de Marx de la política francesa de mediados del siglo XIX puede ser leída en: William Clare Roberts, “Marx Contra the Democrats: The Force of The Eighteenth Brumaire”. Strategies: Journal of Theory, Culture & Politics, v. 16, n. 1, May 2003, p. 51-64.

Cf. John Paul Riquelme, “The Eighteenth Brumaire of Karl Marx as Symbolic Action”. History and Theory, v. 19, n. 1, Feb. 1980, p. 58-72. La técnica narrativa de Marx (el uso de elementos dramáticos, el vocabulario vibrante etc.) fue también analizada por Terrell Carver, “Marx's Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte – Eliding 150 Years”.
Strategies: Journal of Theory, Culture & Politics, , v. 16, n. 1, May 2003, p. 5-
 

Una lista de asuntos de El 18 Brumario destacados por la editora oficial “Avante!”/Progreso es más extensa y bien más generosa. Con cierta dosis de exageración se afirma: “en este trabajo fueron desarrolladas todas las tesis fundamentales del materialismo histórico” Karl Marx, O 18 de Brumário de Louis Bonaparte, op. cit., p. 587, n. 208.

Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte. In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., p. 532; grifos meus.
Pierre Bourdieu, Jean-Claude Chamboredon & Jean-Claude Passeron. Le métier de sociologue. Préables épistémologiques. 4a. ed. Paris, EHESS/Mouton Éditeur, 1983, p. 44-45.
Cf. o “Prefácio de Friedrich Engels à terceira edição alemã de 1885”. In: Karl Marx, O 18 de 

Brumário de Louis Bonaparte, op. cit., p. 416.

Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte. In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., “Avant-Propos” [1869], p. 433.
Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte. In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., p. 453.
Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte. In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., p. 437-438.
Además del título “18 Brumario”, prácticamente todo el primer párrafo del libro – la referencia a Hegel, la idea de repetición farsesca de la historia, la aproximación sarcástica entre los personajes de 1789 y los de 1851– fue propuesto a Marx por Engels. V. carta de F. Engels a K. Marx, 3 dic. 1851. En: MECW, v. 38, p. 503. Citada a partir de:
http://www.marxists.org/archive/marx/works/1851/letters/51_12_03.htm. Acceso en: 2 jan. 2004.

Carta de F. Engels a Bloch, 21-22 de set. de 1890, In: Karl Marx e Friedrich Engels, Obras Escolhidas. São Paulo, Alfa-Ômega, s/d., v. 3, p. 284.

Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte. In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., p. 524.
Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte.
In: Karl Marx, Œuvres, op. cit., p. 535 y 532, respectivamente
 

Cf. John M. Maguire, Marx's Theory of Politics. Cambridge, Cambridge University Press, 1978; Nicos Poulantzas, Pouvoir politique et classes sociales. Paris, Maspero, 1968; Ralph Miliband, Marxism ande polítics. Oxford, Oxford University Press, 1977.

sábado, 28 de mayo de 2016

... A pesar del M : en codigo de m.



El Perú a pesar de Vargas Llosa


El 5 de junio los peruanos están llamados a las urnas en segunda vuelta. Elegirán entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynsky. Lo harán libremente, a pesar de las obsesiones y manipulaciones de Mario Vargas Llosa.
Román Cendoya
La Gaceta. Madrid. Lunes, 16. Mayo 2016 - 19:29


A las 8.14 p.m. del día 12 de septiembre de 1992, Abimael Guzmán, líder de la organización terrorista Sendero Luminoso, fue detenido en una casa de Surquillo en compañía de su “conviviente” –como se dice en el Perú– Elena Iparraguirre, número dos de la organización, y otros terroristas de la cúpula. De la presentación ante la sociedad del terrorista Guzmán quedó una imagen inolvidable para todos. El reo vestido de presidiario, con su pijama de rayas, encerrado en una jaula como si fuera una alimaña. Imagen obtenida por la fotógrafa peruana Ana Cecilia Gonzales, editora gráfica del diario El Comercio, que fue galardonada con el World Press Photo de 1992 por dicha foto.

Pues bien, de aquel indudable episodio cierto, el escritor peruano Vargas Llosa, en un supuesto sesudo análisis sobre la situación política en el Perú, tras la primera vuelta de las elecciones, titulado “La hora gris” (EL PAIS 15/04/2016), afirma que los medios controlados por el Fujimorismo “han ido cimentando la ficción según la cual el encarcelado exdictador derrotó a Sendero Luminoso, envió a su líder, Abimael Guzmán a la cárcel y sacó al país de la devoradora inflación que lo estaba deshaciendo. Puro mito”.

Respecto del dato de la inflación de un país cabe decir que no es algo discutible ni opinable y en el caso del Perú tampoco. Los dos últimos años del Gobierno de Alan García se saldaron con una inflación que superaba el 500% mensual. En 1990 el dato oficial, según el Banco Central y el INEI, fue el 7649,7%. En el año 2000, después de toda la etapa del gobierno de Fujimori, cuando éste huyó del país, la tasa de inflación fue del 3,7%.

Intentar convertir los hechos objetivos e incontestables en “puro mito” descalifica al autor y su objetividad. Puro mito es que Vargas Llosa pueda escribir algo objetivo y veraz sobre la realidad política del país que le vio nacer y que abandonó, para hacerse español, cegado por la ira que le supuso el hecho de que sus conciudadanos no le eligieran a él, pituco arequipeño, para ser presidente en 1990 y votaran por Alberto Fujimori. Sigue sin superar tal afrenta y su actitud hoy, respecto a la candidatura de la hija de su rival en las elecciones que se están celebrando, le sitúan en una posición de falso demócrata. La democracia comienza por uno mismo asumiendo los resultados de un proceso democrático y legítimo como el que Vargas Llosa perdió en 1990. Un demócrata debe reconocer el estado de derecho y los organismos democráticos que rigen hoy la República del Perú y que dotan de total legalidad y legitimidad a la candidatura de Keiko Fujimori.

Vargas Llosa pasó de una juventud comunista al liberalismo de derechas. Sin embargo ha aceptado ser patrono de honor de la fundación de UPyD. Entre todo ese barullo ideológico fue reconocido con el título de Marqués por el Rey Juan Carlos I, favor que agradeció diciendo: “Agradezco a España, agradezco al Rey. Y al mismo tiempo digo que yo nací plebeyo y voy a morir plebeyo, a pesar del título”. Eso sí, cada cinco años, de lo más profundo de ese plebeyo marqués, emerge su auténtico espíritu aristocrático, monárquico, dinástico y medieval según el cual los hijos heredan las culpas y los modelos de sus padres.

Así, en su artículo sobre los dos candidatos que el pueblo peruano ha elegido, libre y voluntariamente, –Keiko Fujimori (39,85%) y Pedro Pablo Kuczynsky (PPK) (20,99%)– para que compitan en la segunda vuelta, afirma respecto de Keiko que votarle “constituiría una legitimación de aquella dictadura corrupta y sanguinaria y un retorno al populismo, a la división enconada y a la violencia social de los que el país había comenzado a salir desde que recuperó la democracia en el año 2000”. Ya hace cinco años, en la misma situación electoral que ahora, en otro artículo publicado en el mismo diario y titulado “Retorno a la dictadura, no”, escribió que votar a Keiko Fujimori “sería legitimar el régimen que envileció la política y sembró la violencia en nuestro país”. ¿Por qué una hija tiene que ser como su padre y asumir lo que él hizo? Solo en las monarquías y en las ideologías nazionalistas –ésas que con tanta vehemencia combate Vargas Llosa– la sangre, la estirpe y la raza son, generación tras generación, determinantes de la persona.

Vargas Llosa proyecta una imagen manipulada y parcial del Perú en la que obvia, y por lo tanto no reconoce, la legitimidad de la Comisión Parlamentaria de Investigación así como las sentencias del más alto Tribunal de Justicia Peruano, constituidos después de la dictadura que, durante la presidencia de Alejandro Toledo, sometieron a investigación y juicio a toda la etapa anterior. Keiko Fujimori –como todas las personas vinculadas a la administración de su padre– fue sometida a la Comisión del Congreso y a la justicia y fue declarada inocente de toda responsabilidad política y judicial. Un auténtico demócrata debe respetar la separación de poderes y acatar los dictámenes y las sentencias que emanan de las instituciones democráticas. Todas las personas que fueron sentenciadas culpables están hoy en la cárcel o –muy pocos– son prófugos huidos del país. Además, merece la pena recordar que en el Perú, a diferencia de otros países del entorno como Chile o Argentina, no se han promulgado leyes de amnistía o de punto final.

Fiel reflejo de la deformación de Vargas Llosa es que sus alabanzas a PPK son inversamente proporcionales a sus descalificaciones a Keiko Fujimori. Lo mismo le ocurrió hace cinco años con Ollanta Humala de ideología radicalmente opuesta a la de PPK. Cualquiera le vale contra el apellido Fujimori. Para Vargas Llosa si el pueblo peruano elige a PPK –algo obvio para él– primarán la sensatez y el buen juicio. O sea, que si no le hacen caso, los peruanos habrán demostrado ser unos insensatos sin criterio ni juicio. ¿Pero cómo no van a referirse a él como “el famoso escritor español que nació aquí”? El periodista Jaime Bayly escribió sobre la influencia de Vargas Llosa en el Perú que: “por suerte para el país, le hacen mucho más caso los suecos que los peruanos”.


A Vargas Llosa no se le escuchó jamás palabra alguna de exigencia democrática al presidente Humala respecto de su hermano Antauro, golpista etnocacerista que protagonizó varios asaltos a cuarteles policiales con resultado de muerte durante el mandato de Alejandro Toledo. Eso no importó. No se apellidaba Fujimori. Es más, Vargas Llosa se autoproclamó “garante del gobierno Humala” ¿Se auto inculpará en los presuntos delitos de corrupción que la pareja presidencial tiene sobre sus espaldas, en especial, el caso de las agendas de Nadine?

El Perú goza hoy de una gran estabilidad institucional y de un constante crecimiento económico que comenzó, por mucho que lo niegue y le duela a Vargas Llosa, en la época de Fujimori y que, de forma ininterrumpida, continúa en la actualidad. Todo ello en un entorno constitucional estable que ha servido al país en la dictadura, en la transición y en la democracia. Fue Alberto Fujimori el responsable de la constitución que mantiene la estabilidad institucional y que ningún presidente (Paniagua, Toledo, García y Humala) ha modificado ni derogado.

La suerte que tiene el Perú es que la segunda vuelta se va a disputar entre dos magníficos candidatos con probada trayectoria democrática y de trabajo. Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynsky han sido elegidos por los ciudadanos del Perú ejerciendo su derecho en plena libertad. Dos candidatos que garantizan la senda de crecimiento y de estabilidad que tiene el Perú y que va a permitir seguir mejorando las condiciones de vida de sus ciudadanos disminuyendo las bolsas de pobreza, cimentando y aumentando esa clase media que empuja a su país hacia delante. Los peruanos que están obrando ese milagro ya han elegido el Congreso. Con sus votos han decidido libremente que el partido de Keiko Fujimori tenga 73 curules –diputados– de 130, mientras que al partido de PPK le han otorgado 18. La lógica, con un resultado así en el Congreso, es que la presidencia recaiga en manos de Keiko Fujimori para que así, respaldada por un gran grupo parlamentario, gestione y desarrolle las reformas que necesita el país. Cierto es que –a día de hoy– las encuestas reflejan un resultado muy igualado.

El 5 de junio los peruanos están llamados a las urnas en segunda vuelta. Van a elegir entre Keiko Fujimori, ganadora de la primera vuelta, y Pedro Pablo Kuczynski. Lo van a hacer libremente desde el conocimiento de un Perú real, democráticamente maduro, a pesar de las obsesiones y manipulaciones de Mario Vargas Llosa.

Otros escritos sobre el innombrable:

A propósito del apoyo de Vargas Llosa a Macri, dicho por Martín Kohan:

"¿cuándo y cómo empieza a deshacerse un escritor? ¿Cómo es que se va desgastando, desintegrando, desvaneciendo? No es cuando sus libros empiezan a salirle, uno tras otro, consensuadamente malos; porque un escritor de libros malos no deja por eso de ser un escritor. Tampoco cuando esgrime, sin pudor alguno, las concepciones más retrógradas y perjudiciales; porque un escritor reaccionario no deja por eso de ser un escritor. Y tampoco cuando decide ponerse al servicio de los intereses económicos más nefastos, porque un escritor que accede a convertirse en un instrumento de poderes nefastos no deja por eso de ser un escritor.
En cambio, a mi entender, cuando ha tenido y pasa a perder sintonía y captación de la manera de hablar de la gente, un germen de descomposición literaria ya lo habita. Cuando encomia por claro y sencillo el palabreo malamente farfullado de ese verdadero campeón de las limitaciones verb
ales que tenemos por presidente, un daño en su conexión con el lenguaje se ha producido sin dudas."


Qué se entiende por FILOSOFÍA POLÍTICA. BITÁCORA DE P. CAYETANO ACUÑA. 21.06.2026.

P.. CAYETANO ACUÑA VIGIL. @zIGMUNDO VIGIL Cuando nos referimos a la FILOSOFÍA POLÍTICA, yo me refiero a los siguientes CONCEPTOS:    ESTADO,...