martes, 31 de marzo de 2015

Norberto Bobbio: El filósofo de “La democracia en el mundo contemporáneo”

Norberto Bobbio


(Turín (Italia), 18 de octubre de 1909 — 9 de enero de 2004) fue un jurista, filósofo y politólogo italiano.

Fue nombrado senador vitalicio de Italia siendo Presidente de la República Sandro Pertini. Fue Doctor honoris causa por las Universidades de París, Buenos Aires, Complutense de Madrid, Bolonia, Chambéry y Carlos III de Madrid.

Bobbio ha sido llamado un socialista liberal en la tradición de Piero Gobetti y Carlo Rosselli. Participó desde 1942 en el Movimento Liberalsocialista creado por Aldo Capitini y Guido Calogero. En octubre de 1942 se afilió al clandestino Partito d'Azione, por el que llegaría a ser candidato en las elecciones a la Asamblea constituyente italiana de 1946.3 Durante este período Bobbio fue también influido -debido a sus estudios de leyes y economía- tanto por Hans Kelsen como Vilfredo Pareto

En 1943 Bobbio ingresó a la resistencia antifascista, integrándose en el movimiento Giustizia e Libertà -de inspiración social demócrata- debido a lo cual -en diciembre del mismo- fue encarcelado.

Después de la guerra, y por mucho tiempo, Bobbio se alejó de la política activa, especialmente después de un fracasado intento de ocupar un escaño en el congreso italiano, a pesar de lo cual continuó participando en diferentes actividades de carácter cultural.

En 1967 Bobbio participa en la asamblea constituyente del Partido Socialista Unitario. Sus aportaciones mayores a la vida política han tenido lugar en el ámbito ideológico y programático, especialmente su actividad académica en la Universidad de Turín -en la cual llegó a ser fundador de la cátedra de Economía política y decano de la Facultad de Ciencias políticas. Por sus trabajos en estas áreas llegó a ser miembro de la Accademia Nazionale dei Lincei y la Academia Británica. Adicionalmente fue nombrado (en 1979) Profesor Emérito de la Universidad de Turin y Senador por Vida (1984)

Como senador, Bobbio se registró como independiente en el grupo socialista. En 1996 se inscribió en el Partido Demócratas de Izquierda.

Esta situación coincidió con un período particularmente inestable y confuso en la vida política italiana, que culminó con el secuestro y muerte de Aldo Moro por las Brigadas Rojas, (1978), el escándalo de la logia Propaganda Due (1981); El asesinato del jefe de los Carabinieri, el general Carlo Alberto Dalla Chiesa por la Mafia (1982) y finalmente el colapso y disolución de la Democrazia Cristiana (1991-1994) (ver también: Manos Limpias (Italia))

Durante este período Bobbio se mostró como un fuerte partidario del principio de legalidad, la limitación y separación de poderes y al mismo tiempo, como socialista, opuesto a lo que percibía como la tendencia autoritaria y antidemocrática de la mayoría de los partidos comunistas. Sin embargo -o quizás, consecuentemente- era un fuerte partidario del compromiso histórico, del reencuentro entre el socialismo y la democracia y una política por la paz, tanto interna como internacionalmente,

Posteriormente, llegó a ser un duro crítico de Silvio Berlusconi.

Por todo lo anterior Bobbio es percibido como el filósofo de “La democracia en el mundo contemporáneo”,4 5 entendida como la búsqueda crítica de consensos. Según su opinión, son esenciales una participación colectiva y no coercitiva en las decisiones comunes, la alternancia no violenta de los partidos y sectores sociales en el poder, etc. (ver, particularmente: Bobbio: L'età dei diritti-El tiempo de los derechos;1990).



Pensamiento

Tanto en sus enseñanzas como en sus muchas obras, tales como Politica e cultura (Política y cultura, 1955), Da Hobbes a Marx (De Hobbes a Marx, 1965) y Quale socialismo? (¿Qué socialismo?, 1976), Bobbio ha analizado las ventajas y desventajas del liberalismo y del socialismo, tratando de mostrar que quienes defienden ambas ideologías basan sus actividades en el respeto al orden constitucional y en el rechazo a los métodos antidemocráticos, incluyendo, como es obvio, el análisis y la crítica a la corrupción que ha caracterizado la vida política italiana de los últimos años y el terrorismo al que se opuso con energía durante las décadas de los años 1960 y 1970...

En los años cincuenta, Bobbio dedica diversos escritos a la defensa de la teoría pura del derecho de Hans Kelsen contra las críticas de iusnaturalistas y marxistas. En esa época, Bobbio concibe el ordenamiento jurídico desde un punto de vista estructural inspirado en el positivismo jurídico del autor austriaco citado. Bobbio es uno de los principales exponentes del socialismo liberal.

En filosofía, su pensamiento experimentó cambios determinantes, pasando de una posición inicialmente cercana a los planteamientos de la fenomenología y del existencialismo (que se puede datar entre 1934 a 1944) a una toma de postura cercana al empirismo lógico y la filosofía analítica. Abandonará la fenomenología pues aprecia en ella una suerte de teorización de la doctrina de la "doble verdad" y por ello un retorno a la vieja metafísica. También abandonará el existencialismo, denunciándolo por antipersonalista y apolítico.

Llamado por muchos el «filósofo de la democracia», en materia política Bobbio tendió siempre a la defensa de tres ideales autoimplicativos y que él mismo reconoció expresamente: democracia, derechos del hombre y paz; así lo citaba ya en las páginas VII a VIII de la introducción a L’età dei diritti:

Diritti de l’uomo, democrazia e pace sono tre momenti necessari dello stesso movimento storico: senza diritti de l’uomo riconosciuti e protetti non c’è democrazia; senza democrazia non ci sono le condizioni minime per la soluzione pacifica dei conflitti. Con altre parole, la democrazia è la società dei cittadini, e i sudditi diventano cittadini quando vengono loro riconosciuti alcuni diritti fondamentali; ci sarà pace stabile, una pace che non ha la guerra come alternativa, solo quando vi saranno cittadini non piú soltanto di questo o quello stato, ma del mondo.

Derechos del hombre, democracia y paz son tres momentos necesarios del mismo movimiento histórico: sin derechos del hombre reconocidos y protegidos no hay democracia; sin democracia no se dan las condiciones mínimas para la solución pacífica de los conflictos. En otras palabras, la democracia es la sociedad de los ciudadanos, y los súbditos se convierten en ciudadanos cuando les son reconocidos algunos derechos fundamentales; habrá paz estable, una paz que no tenga la guerra como alternativa, solamente cuando seamos ciudadanos no de este o aquel Estado, sino del mundo.

Teoria generale della politica, p. LVIII.


Bibliografía
Bibliografía

Archivos

sábado, 28 de marzo de 2015

Georges Sorel

Georges Sorel


Georges Eugène Sorel (2 de noviembre de 1847 - 29 de agosto de 1922) fue un filósofo francés y teórico del sindicalismo revolucionario.

Nació en Cherburgo, hijo de un mercader de vino en bancarrota. Estudió en la École Polytechnique de París. Se volvió ingeniero en jefe con el departamento de trabajos públicos y se retiró en 1892. Participó del lado de los dreyfusianos durante el Caso Dreyfus.

Sorel tenía lazos amistosos con Antonio Labriola y escribió un prefacio a la traducción de Labriola de los Ensayos sobre la concepción materialista de la historia. Aunque Labriola atacó el trabajo de Sorel, sus libros influenciaron el surgimiento del fascismo y fueron elogiados por otros pensadores italianos como Vilfredo Pareto, Benedetto Croce y Antonio Gramsci.

Política

Sorel había sido monárquico y tradicionalista antes de pasarse al marxismo ortodoxo en la década de 1890; en cambio siguió apoyando valores comúnmente asociados con el conservadurismo. Trató de llenar los huecos que veía en la teoría marxista pero al final creó una variante extremadamente heterodoxa de la ideología. Criticó lo que consideraba como el racionalismo de Marx y sus tendencias utópicas, creyendo que el centro del pensamiento de Marx estaba más cerca del cristianismo primitivo que de la Revolución francesa. Rechazó las teorías marxistas del materialismo histórico, el materialismo dialéctico y el internacionalismo. No veía al marxismo como 'verdadero' en un sentido científico, como hacían los marxistas ortodoxos. Más bien, era 'verdadero' en tanto prometía un papel redentor al proletariado dentro de una sociedad en decadencia.

Sorel fundó teóricamente el sindicalismo revolucionario como una corriente sindical diferente del socialismo, del anarquismo y del comunismo. Como Proudhon, veía al socialismo como una cuestión principalmente moral. También estaba fuertemente influenciado por Henri Bergson, quien desarrolló la importancia del mito y criticó el materialismo científico; por el culto a la grandeza y el odio a la mediocridad de Nietzsche, y por la habilidad de reconocer la corrupción en la democracia de conservadores liberales como Tocqueville, Taine y Renan. Por estas razones Sorel suele ser asociado tanto al fascismo como al anarquismo. Por sus reflexiones sobre la violencia suele ser asociado al terrorismo. Y a pesar de su desdén por la socialdemocracia, Sorel también respetaba a Eduard Bernstein y estaba de acuerdo con muchas de sus críticas del marxismo ortodoxo, por lo que ha sido asociado con los revisionistas y también con la nueva izquierda.

Bibliografía
Sorel, Georges (1935). Reflexiones sobre la violencia. Santiago de Chile: Ercilla.
Georges Sorel: apóstol de la violencia (Ediciones del Signo, Buenos Aires, 2004) autor: Daniel Kersffeld



Georges Sorel: Las ilusiones del progreso

L'éthique dans la philosophie politique de Georges Sorel

Blouin, Philippe

2011-12-01
Thèse ou Mémoire numérique / Electronic Thesis or Dissertation
Advisor(s): Bergo, Bettina
Level: Maîtrise / Master's
Discipline: Philosophie
Abstract(s):


La philosophie politique contemporaine est chargée d’une histoire qu’il reste encore à déblayer, tant la « guerre civile européenne » du siècle dernier a forcé son autodafé. Dans ce mémoire, nous prenons Georges Sorel, figure de proue du syndicalisme révolutionnaire des années 1900, comme figure archétypique de ce qui demeure en reste de cette histoire. Archétype non seulement de la manière dont des théoriciens de premier plan peuvent tomber, par la force de l’histoire, dans l’oubli le plus absolu, mais aussi archétype de ces forces mêmes, alors que Sorel est considéré par l’histoire intellectuelle comme le penseur ayant dressé le pont entre l’extrême-gauche et l’extrême-droite. Ce mémoire ne s’affaire pas directement à lui attribuer la « paternité du fascisme » ni à l’en disculper. Il s’agit bien plutôt de procéder à une déconstruction de ses principales idées à partir d’un angle essentiellement philosophique, procédé connaissant peu d’antécédents. Plus précisément, notre travail consiste à en dégager une définition de l’éthique, alors que le geste théorique principal de Sorel apparaît bien être une réduction du politique à l’éthique. Pour ce faire, nous mobilisons la philosophie contemporaine, notamment Gilles Deleuze et Giorgio Agamben, en raison de la forte affinité théorique qu’ils ont avec Sorel, particulièrement dans la définition de l’éthique.

https://papyrus.bib.umontreal.ca/xmlui/bitstream/handle/1866/6039/Blouin_Philippe_2011_memoire.pdf?sequence=2

Présentation

MIL NEUF CENT (ex-CAHIERS GEORGES SOREL) [02/11/2004]


Mil neuf cent se donne pour ambition l'exploration de l'histoire intellectuelle au tournant des XIXe et XXe siècles. Les numéros, annuels, sont organisés autour d'un thème et comportent des documents inédits (correspondances, etc.).

Autrefois intitulée Cahiers Georges Sorel, la revue se veut le lieu privilégié des études soréliennes. Depuis sa création, en 1983, elle a publié près de 800 pages de correspondances, de manuscrits inédits ou de textes rares de Sorel.

Pour nous contacter :
Société d'études soréliennes

Siège social : 5, rue Las Cases, F-75007 Paris
Administration, rédaction : 131 Bd Saint Michel,
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Dernière modification : 17 mars 2015

Actualités

Le n° 11 sur l'affaire Dreyfus est à nouveau disponible [18/09/2014]
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Nouveauté sorélienne VI, 2011 [19/09/2011]
Nouveauté sorélienne V, 2011 [19/09/2011]
28 mai 2010 : Réformismes et réformistes en Europe [28/04/2010]
5-6 février 2009 : Hommage à Madeleine Rebérioux [28/01/2009]
Hommage de Madeleine Rebérioux [28/01/2009]
9 janvier 2009 : La pensée coloniale (colloque) [28/11/2008]
Nouveautés soréliennes IV, 2007 [01/02/2008]
Nouveautés soréliennes III, 2007 [19/12/2007]
Nouveautés soréliennes II, 2007 [21/11/2007]
Nouveautés soréliennes I, 2006 [21/11/2007]
11 oct. 2006 : journée d'étude Charte d'Amiens [30/05/2007]
Séminaire AHMOC 2006-2007 [14/11/2006]
Séminaire AHMOC, 2005-2006 [22/11/2005]
8 juin 2005 : journée d'étude autour du n° 23 [24/05/2005]
Séminaire GREVIC, 2004-2005 [24/01/2005]


Cahiers 1

Cahiers 2

Cahiers 3

Cahiers 4  

Concepción materialista de la historia  

Sobre el pensamiento político de Sorel : Blog de Alberto Buela 

viernes, 27 de marzo de 2015

Un fragmento sobre la violencia. Un texto de Hannah Arendt

Un fragmento sobre la violencia. Un texto de Hannah Arendt
Por Prodavinci | 1 de mayo, 2013





 



Me propongo suscitar ahora la cuestión de la violencia en el terreno político. No es fácil. Lo que Sorel escribió hace sesenta años, “los problemas de la violencia siguen siendo muy oscuros” es tan cierto ahora como lo era entonces. He mencionado la repugnancia general a tratar a la violencia como a un fenómeno por derecho propio y debo ahora precisar esta afirmación.

Si comenzamos una discusión sobre el fenómeno del poder, descubrimos pronto que existe un acuerdo entre todos los teóricos políticos, de la Izquierda a la Derecha, según el cual la violencia no es sino la más flagrante manifestación de poder. “Toda la política es una lucha por el poder; el último género de poder es la violencia”, ha dicho C. Wright Mills, haciéndose eco de la definición del Estado de Max Weber: “El dominio de los hombres sobre los hombres basado en los medios de la violencia legitimada, es decir, supuestamente legitimada”. Esta coincidencia resulta muy extraña, porque equiparar el poder político con “la organización de la violencia” sólo tiene sentido si uno acepta la idea marxista del Estado como instrumento de opresión de la clase dominante.

 Vamos por eso a estudiar a los autores que no creen que el cuerpo político, sus leyes e instituciones, sean simplemente superestructuras coactivas, manifestaciones secundarias de fuerzas subyacentes. Vamos a estudiar, por ejemplo, a Bertrand de Touvenel, cuyo libro Sobre el poder es quizá el más prestigioso y, en cualquier caso, el más interesante de los tratados recientes sobre el tema. “Para quien —escribe— contempla el despliegue de las épocas la guerra se presenta a sí misma como una actividad de los Estados que pertenece a su esencia”. Esto puede inducirnos a preguntar si el final de la actividad bélica significaría el final de los Estados. ¿Acarrearía la desaparición de la violencia, en las relaciones entre los Estados, el final del poder?

La respuesta, parece, dependerá de lo que entendamos por poder. Y el poder resulta ser un instrumento de mando mientras que el mando, nos han dicho, debe su existencia “al instinto de dominación”. Recordamos inmediatamente lo que Sartre afirmaba sobre la violencia cuando leemos en Jouvenel que “un hombre se siente más hombre cuando se impone a sí mismo y convierte a otros en instrumentos de su voluntad”, lo que le proporciona “incomparable placer”. “El poder —decía Voltaire— consiste en hacer que otros actúen como yo decida”; está presente cuando yo tengo la posibilidad “de afirmar mi propia voluntad contra la resistencia” de los demás, dice Max Weber, recordándonos la definición de Clausewitz de la guerra como “un acto de violencia para obligar al oponente a hacer lo que queremos que haga”.

 El término, como ha dicho Strausz-Hupé, significa “el poder del hombre sobre el hombre”. Volviendo a Jouvenel, es “Mandar y ser obedecido: sin lo cual no hay Poder, y no precisa de ningún otro atributo para existir […] La cosa sin la cual no puede ser: que la esencia es el mando”*. Si la esencia del poder es la eficacia del mando, entonces no hay poder más grande que el que emana del cañón de un arma, y sería difícil decir en “qué forma difiere la orden dada por un policía de la orden dada por un pistolero”. (Son citas de la importante obra The Notion of the State, de Alexandre Passerin d’Entréves, el único autor que yo conozco que es consciente de la importancia de la distinción entre violencia y poder.

 “Tenemos que decidir si, y en qué sentido, puede el ‘poder’ distinguirse de la ‘fuerza’ para averiguar cómo el hecho de utilizar la fuerza conforme a la ley cambia la calidad de la fuerza en sí misma y nos presenta una imagen enteramente diferente de las relaciones humanas”, dado que la “fuerza, por el simple hecho de ser calificada, deja de ser fuerza”. Pero ni siquiera esta distinción, con mucho la más compleja y meditada de las que caben hallarse sobre el tema, alcanza a la raíz del tema.

El poder, en el concepto de Passerin d’Entréves, es una fuerza “calificada” o “institucionalizada”. En otras palabras, mientras los autores más arriba citados definen a la violencia como la más flamante manifestación de poder, Passerin d’Entréves define al poder como un tipo de violencia mitigada. En su análisis final llega a los mismos resultados. ¿Deben coincidir todos los autores, de la Derecha a la Izquierda, de Bertrand de Jouvenel a Mao Tse-Tung, en un punto tan básico de la filosofía política como es la naturaleza del poder?

En términos de nuestras tradiciones de pensamiento político estas definiciones tienen mucho a su favor. No sólo se derivan de la antigua noción del poder absoluto que acompañó a la aparición de la Nación-Estado soberana europea, cuyos primeros y más importantes portavoces fueron Jean Bodin, en la Francia del siglo XVI, y Thomas Hobbes en la Inglaterra del siglo XVII, sino que también coinciden con los términos empleados desde la antigüedad griega para definir las formas de gobierno como el dominio del hombre sobre el hombre —de uno o de unos pocos en la monarquía y en la oligarquía, de los mejores o de muchos en la aristocracia y en la democracia—.

Hoy debemos añadir la última y quizá más formidable forma de semejante dominio: la burocracia o dominio de un complejo sistema de oficinas en donde no cabe hacer responsables a los hombres, ni a uno ni a los mejores, ni a pocos ni a muchos, y que podría ser adecuadamente definida como el dominio de Nadie. (Si, conforme el pensamiento político tradicional, identificamos la tiranía como el Gobierno que no está obligado a dar cuenta de sí mismo, el dominio de Nadie es claramente el más tiránico de todos, pues no existe precisamente nadie al que pueda preguntarse por lo que se está haciendo. Es este estado de cosas, que hace imposible la localización de la responsabilidad y la identificación del enemigo, una de las causas más poderosas de la actual y rebelde intranquilidad difundida por todo el mundo, de su caótica naturaleza y de su peligrosa tendencia a escapar a todo control, al enloquecimiento).

Además, este antiguo vocabulario es extrañamente confirmado y fortificado por la adición de la tradición hebreo-cristiana y de su “imperativo concepto de la ley”. Este concepto no fue inventado por “políticos realistas” sino que es más bien el resultado de una generalización muy anterior y casi automática de los “Mandamientos” de Dios, según la cual “la simple relación del mando y de la obediencia “bastaba para identificar la esencia de la ley. Finalmente, convicciones científicas y filosóficas más modernas respecto de la naturaleza del hombre han reforzado aún más estas tradiciones legales y políticas. Los abundantes y recientes descubrimientos de un instinto innato de dominación y de una innata agresividad del animal humano fueron precedidos por declaraciones filosóficas muy similares.

Según John Stuart Mill, “la primera lección de civilización [es] la de la obediencia”, y él habla de “los dos estados de inclinaciones […] una es el deseo de ejercer poder sobre los demás; la otra […] la aversión a que el poder sea ejercido sobre uno mismo”. Si confiáramos en nuestras propias experiencias sobre estas cuestiones, deberíamos saber que el instinto de sumisión, un ardiente deseo de obedecer y de ser dominado por un hombre fuerte, es por lo menos tan prominente en la psicología humana como el deseo de poder, y, políticamente, resulta quizá más relevante.

El antiguo adagio “Cuan apto es para mandar quien puede tan bien obedecer”, que en diferentes versiones ha sido conocido en todos los siglos y en todas las naciones puede denotar una verdad psicológica: la de que la voluntad de poder y la voluntad de sumisión se hallan interconectadas. La “pronta sumisión a la tiranía”, por emplear una vez más las palabras de Mills, no está en manera alguna siempre causada por una “extremada pasividad”. Recíprocamente, una fuerte aversión a obedecer viene acompañada a menudo por una aversión igualmente fuerte a dominar y a mandar.

 Históricamente hablando, la antigua institución de la economía de la esclavitud sería inexplicable sobre la base de la psicología de Mills. Su fin expreso era liberar a los ciudadanos de la carga de los asuntos domésticos y permitirles participar en la vida pública de la comunidad, donde todos eran iguales; si fuera cierto que nada es más agradable que dar órdenes y dominar a otros, cada dueño de una casa jamás habría abandonado su hogar.

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Creditos a mi amigo:    Daniel Gutierrez Hess

viernes, 20 de marzo de 2015

El Enemigo: Fernando Mires.

El Enemigo


Dom, 08/02/2015 - 08:02

La filosofía política debe a Carl Schmitt, el destacado jurista alemán, haber clarificado en términos precisos el concepto de enemigo político como eje de “El Concepto de lo Político”, su más divulgado libro. Tanto fue así que, pese a que durante un corto periodo prestó servicios al nazismo, Schmitt ha sido estudiado con interés por filósofos judíos, entre otros Jacob Taubes y Jacques Derrida, e incluso por (post) marxistas como Chantal Mouffe y Ernesto Laclau.

Schmitt, profundamente cristiano, sitúa a la enemistad política en el espacio de la agonía, es decir, de la lucha entre contrarios que en el cristianismo, como en toda religión, se da entre las representaciones del bien y del mal pero en política entre entidades que se niegan entre sí.

En la política y en la guerra, argumenta Schmitt, hay que derrotar al enemigo. Pero a diferencias del soldado, quien combate ocasionalmente, el político debe combatir siempre porque una política sin enemigos no es política. Al revés, mientras más alto es el grado de enemistad política (es decir de antagonismo) más política será la política. Así se explica por qué Schmitt se pronunció en contra del parlamentarismo y del liberalismo. Tanto en el uno como en el otro veía el peligro de la disolución de la política a través del consenso y del compromiso. Por esa mismo motivo Schmitt declaró su admiración a Lenin, para él un terrible enemigo político.

En política, lo dice el mismo Schmitt, el enemigo no es a quien se odia sino alguien opuesto al ser de uno, alguien que no deja hacer lo que uno quiere hacer. La enemistad política, en consecuencias, no es enemistad personal, pero sí es –esto es lo importante- existencial.

No todos los políticos que practican una política basada en la enemistad caben en el concepto schmittiano de enemistad. El enemigo según Schmitt, al ser existencial, debe ser visible y tangible. No puede ser inventado, mucho menos abstracto y en ningún caso universal. Esa es la razón por la cual Schmitt nunca fue antisemita. El enemigo de Hitler, el pueblo judío, no podía ser para Schmitt un enemigo político.

Hay en la política dos tipos de enemigos: el enemigo existencial al que hay que derrotar y el enemigo patológico, el cual es no es derrotable. Para poner un ejemplo, un europeo puede decir, Putin es mi amigo o enemigo por su política en Ucrania. Pero si dice, Putin es mi amigo o enemigo porque representa el alma rusa, o porque es la reencarnación de Stalin, estamos hablando de un enemigo irreal porque el alma rusa, al ser abstracta y Stalin al ser un muerto, son imposibles de derrotar. Para que el enemigo sea enemigo debe ser posible de derrotar, de otra manera no puede ser un enemigo.

Siguiendo la idea de la enemistad política schmittiana, es posible deducir que quienes inventan enemigos irreales o universales solo buscan destruir el juego político. Es el caso por ejemplo de los gobernantes que se declaran anti-capitalistas o anti-socialistas.

Tanto el capitalismo como el socialismo son conceptos que pueden significar muchas cosas. En cualquier caso, quienes declaran una enemistad sistémica a un concepto bloquean la práctica política basada, como ha sido dicho, en entidades existentes y no imaginarias.

Pongamos el caso del gobernante anti-capitalista. Ese gobernante sabe que él no va a derrotar al capitalismo. Pero a la vez sabe que, mientras exista capitalismo, su poder estará justificado. El capitalismo por lo mismo no es su enemigo sino la razón que necesita para legitimar su poder. A la inversa sucede igual. El anti- socialista necesita del socialismo –independientemente a que se trate del sueco, del indigenista de Evo, o del genocida de Pol Pot- para justificar y prolongar el ejercicio de su poder.

Ocurre lo mismo con los islamistas. Cuando cortan la cabeza de algún infortunado, no castigan –lo creen así- a un hombre de carne y huesos sino a una representación de Occidente. Hay por lo tanto que desconfiar de todos quienes dicen luchar en contra de enemigos abstractos, sea una raza, el capitalismo, el socialismo, el occidente o el oriente. Podríamos decir incluso que mientras más abstracta es la configuración del enemigo, más notorias son las intenciones anti-políticas del configurador. A la inversa, mientras más concreto (visible, tangible) es el enemigo, más alto es el grado de politicidad que encierra un conflicto.

Fue el mismo Schmitt quien advirtió los propósitos ocultos que se esconden detrás de los enemigos abstractos y/o universalistas. Cuando alguien por ejemplo afirma actuar en nombre de la humanidad, sitúa al enemigo fuera de la humanidad y así obtiene un pasaporte para asesinarlo cuando se presente la ocasión. “Humanidad –dictaminó Schmitt– es bestialidad”. ­

Verdad preocupante. Cuando uno pensaba que en la civilizada Europa la construcción de enemigos abstractos era un hecho perteneciente al pasado, ha aparecido el partido español Podemos, declarando una lucha abierta en contra de “la casta” (los políticos).

Si Podemos hubiese planteado su enemistad política en contra de determinadas prácticas del PP o del PSOE, no merecería ninguna objeción. Está en su derecho. Pero la “casta” no es una entidad política. No es intercambiable. Se es de una casta o no.

En el mundo de las castas hay, además, castas impuras. Mediante esa operación, los de Podemos (al fin y al cabo discípulos de Chávez quien luchaba contra otro gran enemigo abstracto, “el imperio”) se autodefine como portador de la pureza política absoluta en contra de la casta impura.

Hay que desconfiar de quienes no tienen enemigos. Es cierto. Pero hay que desconfiar más de quienes construyen enemigos. En el campo político la invención del enemigo es el primer escalón que lleva a la destrucción de la política la que, para serlo –en ese punto no veo como contradecir a Schmitt- necesita de enemigos concretos y existentes. Y, si es posible, con nombres y apellidos.

Fuente: http://polisfmires.blogspot.com

La Política en tiempos de globalización

lunes, 16 de marzo de 2015

Fernando Mires - ¿POR QUÉ LOS POLÍTICOS SON TAN CORRUPTOS ?

Fernando Mires - ¿POR QUÉ LOS POLÍTICOS SON TAN CORRUPTOS ?



- “¿Por qué los políticos son tan corruptos?” ­-  El vecino en el asiento del bus leía gratis en la página del periódico que yo mantenía abierta y no pudo evitar su pregunta. “El ex primer ministro portugués José Sócrates ha sido enviado a prisión”, decía el titular. Un caso más de los cientos que nos informan de la corrupción política de nuestro tiempo. No supe que responder. Al fin lo hice del modo más elusivo: “Esa pregunta también yo me la he hecho muchas veces”.

¿Por qué los políticos son tan corruptos? 

La pregunta quedó rondando en mi cabeza. ¿Será que el ser humano es corrupto por naturaleza y los políticos exponentes públicos de nuestra propia corrupción?
Pensé que esa respuesta podría haber sido aceptada por mi vecino en el bus. Aunque he de confesar que ese recurso de echarle la culpa a la madre naturaleza por todos nuestros pecados no me parece muy honesto. Nadie sabe en verdad como era nuestra naturaleza antes de ser sometidos a leyes y otras restricciones. Podría incluso decirse que la naturaleza nuestra es no saber cual es nuestra naturaleza. Pero no desviemos el tema. La pregunta es: ¿Por qué los políticos son tan corruptos?

Reitero, no sé si los políticos son tan corruptos como los no-políticos. La diferencia es que en los políticos se nota más porque la política es pública. Recién en los últimos tiempos se ha sabido lo que ocurre en recintos menos públicos. La corrupción en internados católicos es espantosa. En los cuarteles militares nadie sabe lo que pasa. Lo que sucede al interior de los bancos, no puedo ni imaginarlo. La política en cambio, por lo menos en los países democráticos, está sometida a vigilancia. Los poderes del estado, los partidos opositores y la prensa, están pendientes de los actos de los políticos. De tal manera, puede ser que el político no sea más corrupto que otros profesionales.

Pero su corrupción es notoria. No ocurre así bajo una dictadura

Para poner un ejemplo conocido: A los partidarios de Pinochet en Chile nunca les importó la suerte de los desaparecidos, las heridas de los torturados, los cuerpos calcinados, ni siquiera los múltiples casos de mujeres violadas por la tropa enardecida. Eso no era para ellos corrupción. Todo lo contrario, el general libraba una lucha a muerte en contra del “comunismo” y en la guerra todo está permitido. Recién algunos comenzaron a disentir cuando fue descubierto que, además de asesino, el general era un miserable ladrón. Entre los años 1973 y 1990 Pinochet acumuló una fortuna de 21 millones de dólares de los cuales 17 no tienen justificación (es lo que se sabe). Es decir, el corrupto general robaba el dinero de todos los chilenos, incluyendo el de sus seguidores.

El caso Pinochet es solo un ejemplo. Después de la caída del muro de Berlín ha sido revelada en profundidad y extensión la Dolce Vita de las Nomenklaturas. Las dachas del Mar Negro, los mansiones lujosas, el acceso a filmes prohibidos, las orgías, la pornografía y el consumo de drogas de los jerarcas, todo eso ya ha sido ampliamente documentado.

La corrupción es parte de la vida política. Pero mientras en la política pública los berlusconis suelen ser descubiertos, bajo dictaduras la corrupción es “secreto de estado”. Secreto a voces que los propietarios del poder tratan de ocultar con leyes en contra de la corrupción. Así, mientras en los regímenes democráticos la corrupción es descubierta gracias a leyes, en los no-democráticos es escondida debajo de leyes. El problema, menos que en leyes está entonces en el grado de transparencia política de cada nación.

El tema de la corrupción de los políticos no es nuevo. Podríamos decir que se encuentra en los propios fundamentos de la política moderna. Dos de sus más esclarecidos fundadores del siglo XVl, los florentinos Nicolás Maquiavelo (Discorsi) y Francesco Guicciardini (Dialogo e Discorsi) pusieron el tema de la corrupción política en el centro de sus reflexiones.

Muchas coincidencias había entre los dos grandes pensadores. Ambos estaban de acuerdo en que la corrupción es inherente a la degeneración de un orden político. También en que la corrupción aparece cuando los representantes se desligan de la comunidad a la cual pertenecen. Y no por último, que bajo corrupción debe entenderse la renuncia de los políticos a las virtudes ciudadanas, dejando la administración de la ciudad librada a los avatares de la “fortuna”.

Solo en un punto había entre Maquiavelo y Guicciardini una diferencia sustancial.
Para Maquiavelo la corrupción debía ser superada mediante una mayor centralización. Guicciardini opinaba justamente lo contrario: la administración y la formación de gobiernos locales era el mejor antídoto para que los políticos no vivieran alejados de la ciudadanía.

Esa diferencia ha continuado haciéndose presente en la historia de la filosofía política. Es también la diferencia entre dos ideales. Mientras Maquiavelo adhería al ideal romano, Guicciardini estaba más cerca del ideal griego de la política. O en otras palabras: Mientras Maquiavelo era más republicano que demócrata, Guicciardini era más demócrata que republicano. Haciendo una extrapolación podríamos decir que en la filosofía política de nuestro tiempo, Carl Schmitt representaría el ideal de Maquiavelo y Hannah Arendt el de Guicciardini.

Naturalmente, el ideal de Guicciardini trae consigo riesgos. Puede ser que en una democracia la corrupción de los políticos sea más fácil de controlar. Pero también es cierto que la visibilidad de la corrupción puede volverse en contra de la misma democracia, y eso es lo que pensaba seguramente Maquiavelo.

Mientras más democracia, más son los casos de corrupción que se conocen pero a la vez más son los demagogos que en nombre de la lucha en contra de la corrupción aguardan la hora para destruir a la democracia. No hay más alternativa entonces que correr con los riesgos. Hay problemas cuya solución es peor que el problema.

¿Quién dijo que vivir en democracia es fácil?

Publicado 3rd December 2014 por Fernando Mires
Fernando Mires: Corrupción

martes, 10 de marzo de 2015

Vive empoignade entre Manuel Valls et Marion Maréchal-Le Pen à l'Assemblée

VIDEO. Vive empoignade entre Manuel Valls et Marion Maréchal-Le Pen à l'Assemblée

Par LEXPRESS.fr avec AFP, publié le 10/03/2015 à  20:04, mis à jour à  20:13





Répondant à la députée FN qui l'accusait de "mépris crétin", le Premier ministre a fustigé le parti d'extrême droite à l'Assemblée. Et réitéré sa crainte du "véritable danger" d'un FN qui arriverait en tête des élections départementales les 22 et 29 mars.

"Madame, jusqu'au bout je mènerai campagne pour vous stigmatiser et pour vous dire que vous n'êtes ni la République, ni la France", a rétorqué le Premier ministre aux propos de Marion Maréchal-Le Pen qui l'accusait de "mépris crétin".

La députée FN avait, lors de la séance des questions au gouvernement à l'Assemblée nationale, attaqué le Premier ministre sur ses "prises de parole obsessionnelles" et "de plus en plus injurieuses" avec son offensive contre le FN ces derniers jours. "Gardez-donc votre mépris crétin et vos leçons de République pour votre propre parti", a-t-elle affirmé.

"Vous trompez les petits gens, les ouvriers, les agriculteurs"

"Si, en deux minutes, il fallait résumer l'outrance, la démagogie et le vrai visage de l'extrême-droite, vous venez de le faire parfaitement", a répliqué Manuel Valls. "Vous trompez les petits gens, les ouvriers, les agriculteurs, vous trompez ceux qui souffrent. Alors, il est temps que dans ce pays, il y ait un débat, qu'on déchire le voile, la mascarade qui est la vôtre", a lancé le Premier ministre en réponse à l'élue du Vaucluse.

"Il est temps que nous affirmions tous, comme je l'ai fait ici le 13 janvier, les valeurs de la République, la France mais aussi les actes. Et la politique de mon gouvernement contre la pauvreté, pour l'école, pour les valeurs de la République, pour redresser le pays, c'est aussi une réponse à ce que vous portez", a-t-il poursuivi.
"Votre politique mènerait le pays à la ruine"

"Oui, je mène campagne", a-t-il répété à plusieurs reprises, du fait d'une "élection importante" mais aussi "pour l'image notre pays, pour notre démocratie" du fait du "véritable danger" d'un FN qui arriverait en tête des élections départementales des 22 et 29 mars.

Manuel Valls a dénoncé les "dizaines" de militants et candidats FN qui tiennent des "propos antisémites, racistes, homophobes, sexistes" et qui ne sont pas "des cas isolés" mais des "récidivistes" "Je ne confonds pas, Madame, a-t-il accusé, les électeurs du Front national, je ne confonds pas les Français avec vous et je veux leur dire que vous les trompez, leur dire que votre politique mènerait le pays à la ruine".


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http://www.lexpress.fr/actualite/politique/vive-empoignade-entre-manuel-valls-et-marion-marechal-le-pen-a-l-assemblee_1659956.html#xtor=CS3-5076

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Interpretación personal de la intervención

En respuesta a la diputada del  FN MP que lo acusó de "equivocado", el primer ministro criticó al partido de la extrema derecha en la Asamblea, y reiteró su temor al "peligro real" de que el FN sea elegido en las elecciones departamentales el 22 y 29 de marzo.

"Señora, voy a dirigir la campaña como manera de estigmatizar y decirle que Ud. no es ni la República, ni Francia", respondió el primer ministro a Marion Maréchal-Le Pen que lo acusó de " despreciable idiota”.

La diputada del FN atacó el Primer Ministro por su ofensiva contra el FN en los últimos días.

"Ustedes son gente equivocada que engaña a los trabajadores, y a los  agricultores"

"Si, en dos minutos, tuviera que resumir en exceso, la demagogia y la verdadera cara de la extrema derecha, Ud. lo acaba de hacer a la perfección", respondió Manuel Valls. "Ustedes son gentes equivocadas, que engañan a los trabajadores, y a los campesinos, y a los que sufren. Por lo tanto, es el momento que en este país, haya un debate que rasgue el velo, la mascarada que es la suya" respondió el primer ministro.

El primer ministro señalo: que es hora de que nosotros afirmemos a todos, como lo hice aquí el 13 de enero, no solo los valores de la República, de Francia, sino también los hechos, y la política de mi gobierno en contra de la pobreza, para defender la escuela, los valores de la República, para enderezar el país, es también una respuesta a lo que Ud. representa, continuó.
"Su política llevaría al país a la ruina"

"Sí, yo dirijo esta campaña", repitió varias veces, no solo debido a una "elección importante", sino también "para defender la imagen de nuestro país, para defender nuestra democracia" por el "peligro real" de que el FN gane las elecciones departamentales el 22 y 29 de marzo.

Manuel Valls denunció a las "decenas" de militantes y candidatos de FN que son",, antisemitas racistas homófobos, sexistas" "y que no son casos aislados", sino "reincidentes". "Yo no me equivoco, señora le dijo, y  acusó a los votantes del Frente Nacional, yo no confundo a los franceses con ustedes y quiero decirles que están equivocados, dígales que su política llevaría al país a la ruina ".

Foucault avec Merleau-Ponty (Vrin, 2015)




Rencontre philosophique 3/4

Judith Revel
Communautés à venir
En regard de Répétition de Pascal Rambert


SAMEDI 17 JANVIER - 18H

judith revel

Comment procéder à un renversement de la manière dont nous pensons les sujets – qu’ils soient individuels ou collectifs -, et cesser de les considérer comme une condition de possibilité de l’action ? Comment en faire au contraire les résultats – nécessairement provisoires – d’un travail d’expérimentation qui circule dans les pratiques ? Ou encore : comment tenter de penser la production des sujets, et singulièrement de cette forme spécifique que l’on pourrait désigner par le pronom « nous », comme l’enjeu des pratiques politiques et non pas comme ce qui s’y donne ?

Judith Revel est professeur de philosophie à l’université de Paris Ouest Nanterre et membre du bureau scientifique du Centre Michel Foucault.  Spécialiste de la pensée de Michel Foucault, elle lui a consacré de nombreux travaux autour de deux axes principaux : les rapports entre philosophie du langage et littérature (développés en particulier par le philosophe dans les années 1960), et le passage de la biopolitique à la subjectivation entre la fin des années 1970 et le début des années 1980. Elle travaille désormais plus généralement sur le second après-guerre, et sur la manière dont, au croisement de la pensée politique, de l'historiographie et de l'esthétique, une certaine pratique de la philosophie a tenté de problématiser tout à la fois sa propre situation historique et la possibilité d'intervenir au cœur du présent.

 Derniers titres : Michel Foucault. Une pensée du discontinu, Fayard, 2010 ; Un malentendu philosophique. Foucault, Derrida, et « l’affaire Descartes », Bayard, 2015 ; Foucault avec Merleau-Ponty. Ontologie politique, présentisme et histoire, Vrin, 2015.

Judith Revel 
Université Paris-Ouest Nanterre La Défense, Philosophie, Faculty Member




Qu'est-ce que c'est une theorie.
Fenomenología trascendental: Filosofía


Prochaine séance du séminaire Actualités Foucault aura lieu le jeudi 19 mars 2015, de 16h à 18h, à l'Université Paris-Est Créteil, bâtiment i, 2e étage, salle 233 (métro ligne 8, Créteil Université).

La séance sera consacrée à la présentation du livre de Judith Revel (Paris 10) : Foucault avec Merleau-Ponty (Vrin, 2015), avec la participation de l'auteur.

Thursday, 19 March 2015, 6-8 p.m.

Third meeting of the 2014-2015 Workshop “Actualités Foucault”
(org. Frédéric Gros, Daniele Lorenzini, Ariane Revel, Arianna Sforzini)

Judith REVEL (Université Paris Ouest Nanterre La Défense) : Foucault avec Merleau-Ponty

Université Paris-Est Créteil, bâtiment i, 2e étage, salle 233 (métro ligne 8, Créteil-Université)




Seminaire actualites Francois Foucault  
Programme

Séminaire Actualités Foucault (2013)

Qué se entiende por FILOSOFÍA POLÍTICA. BITÁCORA DE P. CAYETANO ACUÑA. 21.06.2026.

P.. CAYETANO ACUÑA VIGIL. @zIGMUNDO VIGIL Cuando nos referimos a la FILOSOFÍA POLÍTICA, yo me refiero a los siguientes CONCEPTOS:    ESTADO,...